Con distintas denominaciones, y adoptando características parcialmente diferentes según los contextos en que se desenvuelven, se crean y desarrollan en los sectores populares urbanos de la mayor parte de los países considerados subdesarrollados, diversas formas de economía popular de subsistencia basadas en el propio esfuerzo, la ayuda mutua y la solidaridad de sus participantes.

A diferencia de la economía campesina, las organizaciones económicas populares no están conformadas por agrupaciones y actividades tradicionales o  pre-industriales que hayan pervivido sin ser esencialmente afectadas por los procesos de modernización, sino que, por el contrario, constituyen un fenómeno social y un proceso organizativo relativamente nuevo. En efecto, sus causas y orígenes han de buscarse precisamente en los procesos de marginación socio-económica inducidos por el subdesarrollo capitalista y no solucionados por las políticas públicas de redistribución y subsidio social. Marginación que afecta a grandes sectores de población que viven en condiciones de extrema pobreza, especialmente en los sectores urbanos periféricos de las grandes ciudades.

Es conveniente precisar la situación en que se originan, y las causas de su formación, para comprender correctamente los objetivos, las características y los modos de ser y de actuar de estas unidades económicas.

En el origen de estas organizaciones está la muy precisa inserción y participación de sus integrantes en el mercado de intercambios y en los sistemas de distribución y asignaciones jerárquicas de carácter público o social. Las personas que forman estas organizaciones parten de una situación de extrema necesidad económica, que las hace enfrentar un serio problema de subsistencia e incluso de sobrevivencia; porque el mercado excluye del acceso a los bienes de consumo básico y de los ingresos, a todos los que carecen de empleo, a los que no tienen bienes para comerciar o dinero que invertir, a quienes tienen menores niveles de instrucción y, en general, a los que por razones económicas, sociales, culturales, de edad o salud, etc., o por cualquier otra limitación, tienen poco o nada que intercambiar o son desplazados por la competencia individualista. Cuando tales situaciones se viven luego de procesos de profundo desarraigo social y cultural como consecuencia de la migración del campo a la ciudad, la precariedad existencial adquiere connotaciones aún más dramáticas.

Desde la exclusión y marginación se originan diferentes“estrategias de sobrevivencia”: algunos siguen estrategias individuales, tales como el pequeño comercio ambulante, servicios domiciliarios, trabajos eventuales; otros logran subsistir participando en sistemas de beneficencia pública o privada. Pero hay quienes siguen un camino distinto, cual es el de organizarse en pequeños grupos de personas que experimentan similares problemas, para encarar en común sus problemas económicos inmediatos.

Surgen de este modo las organizaciones de cesantes, talleres laborales de autosubsistencia, ollas comunes poblacionales, grupos pre-cooperativos, grupos de salud y otros servicios, bodegas de abastecimiento popular, “comprando juntos”, huertos familiares y comunitarios, grupos de autoayuda, comedores poblacionales, etc. Tales son las organizaciones económicas populares. Ellas son múltiples y heterogéneas en sus modos de asociación y actividad, estando determinadas por los escasos recursos disponibles por cada grupo, las condiciones y circunstancias en que deben operar, y las iniciativas particulares de sus creadores.

Aunque se caracterizan por la autoayuda y el propio esfuerzo, a menudo estas organizaciones pueden contar con la solidaridad y las actividades de apoyo material y profesional provenientes de organizaciones no gubernamentales de servicio y promoción; éstas les aportan recursos materiales, servicios de capacitación y asesorías, colaboración organizativa, orientación, espacios de reflexión e intercambio de experiencias con otros grupos similares, etc., que resultan importantes para enfrentar problemas de variada índole.

Encontramos, pues, ciertos elementos comunes que nos permiten identificar tan heterogéneas formas de organización económica, como constitutivas de un tipo especial de economía popular de subsistencia. En base a los elementos indicados y a otros que han sido detectados en diversas investigaciones, podemos formular el siguiente concepto:

LAS ORGANIZACIONES ECONOMICAS POPULARES SON DIFERENTES MODALIDADES DE ASOCIACION DE PERSONAS DE ESCASOS RECURSOS, QUE A TRAVES DE ALGUNAS ACTIVIDADES Y FUNCIONES ECONOMICAS CONCRETAS (DE PRODUCCION Y COMERCIALIZACION DE BIENES Y SERVICIOS, DE OBTENCION Y SUMINISTRO DE LOS MISMOS A SUS ASOCIADOS), BUSCAN ENFRENTAR LOS PROBLEMAS SOCIO-ECONOMICOS INMEDIATOS; MEDIANTE LA PUESTA EN COMUN Y GESTION COLECTIVA DE SUS PROPIOS REDUCIDOS RECURSOS, JUNTO A OTROS QUE A VECES OBTIENEN DE INSTITUCIONES DE APOYO Y DE SERVICIOS PROMOCIONALES, LOS PARTICIPANTES LOGRAN UNA CIERTA REINSERCION EN EL MERCADO, ESPECIALMENTE EN EL SECTOR INFORMAL DE LA ECONOMIA Y EN LOS CIRCUITOS DE LA ECONOMIA SOLIDARIA.

A LA BASE DE LA CONSTITUCION DE ESTAS UNIDADES SE ENCUENTRA LA NECESIDAD ECONOMICA DE SUS MIEMBROS, EL DESEO DE CREAR ORGANIZACIÓN POPULAR, Y LA SOLIDARIDAD DE INSTITUCIONES NO-GUBERNAMENTALES (A MENUDO DE INSPIRACION RELIGIOSA Y, A VECES, POLÍTICA).

CARACTERISTICA RELEVANTE DE ESTAS ORGANIZACIONES ES EL BASARSE EN VALORES NO INDIVIDUALISTAS, DE SOLIDARIDAD Y AYUDA MUTUA, Y EL CONCEBIRSE A SI MISMAS COMO UNIDADES ECONOMICAS ALTERNATIVAS RESPECTO DE LAS FORMAS CAPITALISTAS PREDOMINANTES, Y COMO MODOS DE ORGANIZACIÓN QUE POSTULAN LINEAS DE TRANSFORMACION SOCIAL Y AUTONOMIA POPULAR.

Fuente: Luis Razeto Migliaro – http://www.luisrazeto.net/